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miércoles, 13 de febrero de 2013

Revolution post

En orden cronológico y aportando un sugerente rosario de interpretaciones, va un recorrido por los solistas y las bandas que se atrevieron a dedicar unos versos a la hermana más hermosa.

Revolution (The Beatles, 1968)
Son buenos estos chicos de Liverpool. Prometen. Sin embargo esta no pareciera ser una de sus mejores canciones, sobre todo porque al calor de un año tan efervescente como 1968 la letra pareciera decir algo así como: “de acuerdo, hagamos la revolución, pero mejor vayamos despacio ¿si?, sin que se note tanto tampoco. Y quizás hasta a algunas cosas podamos mantenerlas como están”. O sea: que más que revolucionario, el tema suena medio reformista. Pero no podemos pedirle peras al olmo tampoco: más allá de la calidad incuestionable de sus canciones, los Beatles no dejaron de ser a la vez una de las bandas más comerciales en toda la historia del rock mundial.

Revolution (Nina Simone, 1969)
Talentosísima, apasionada como pocas y conocida también por su lucha en el Movimiento por los Derechos Civiles, Eunice Kathleen Waymon (tal fue su nombre real) grabó a lo largo de su carrera varias canciones de tinte político, como "To Be Young", y  "Mississippi Goddam" (en respuesta al asesinato de Medgar Evers y al ataque terrorista a la iglesia de Birmingham, Alabama, en 1963, por parte de supremacistas blancos y que se saldó con la muerte de cuatro nenas negras). Este tema en particular no tuvo demasiado éxito, y en un punto tal vez sea cierto que le falte cierta “fuerza revolucionaria”, especialmente cuando intercala la línea “it’s gonna be all right”, tan habitual en el siempre hueco discurso publicitario.  

The Old Revolution (Leonard Cohen, 1969)
Como artista completo que es (cantante, pero también poeta y novelista, incluso se ganó en 2011 el Príncipe de Asturias a las Letras), Cohen despliega en este tema una letra desgarradora y melancólica, aparentemente referida a ciertos sueños revolucionarios que con el paso del tiempo fueron quedando en la nada mientras el narrador “encuentra su lugar en la cadena”. Qué podemos decir al respecto: ojalá nunca nos suceda.

Children of the Revolution (T Rex, 1972)
El tema fue lanzado como un single, pero jamás llegó a ningún álbum de esta banda que puede catalogarse como la primera agrupación “glam rock” de la historia. En cuanto a la canción que nos ocupa, la letra parece ser bastante críptica: por un lado le dice al oyente que podrá hacer un montón de cosas -como “gritar y gritar” o incluso “derribar un avión en el medio de la lluvia”- y sin embargo jamás podrá “engañar a los hijos de la revolución”. ¿Será así? También habla en un momento de cierto paseo en Rolls Royce, lo cual tal vez esté refiriéndose a la hipocresía que a veces impera en el mundillo de la música, cuando por ejemplo se cantan letras “comprometidas”, pero por otro lado el nivel de vida de los artistas que las crean no se condice para nada con su contenido.

Revolution (Bob Marley and The Wailers, 1974)
En el ’74 Marley pasó gran parte de su tiempo trabajando en "Natty Dread", un álbum que incluyó canciones como "Talkin’ Blues", "No Woman No Cry", "Lively Up Yourself" y también "Revolution", que a decir verdad no aporta nada demasiado sensacional, más que frases sueltas  como “se necesita una revolución para llegar a una solución” o “nunca deje que un político le conceda un favor”. Todo bien Bob, pero con eso no hacemos nada.

Revolution Rock (The Clash, 1979)
Una banda fuera de serie y un tema que, hamacándose con soltura entre el rock y el reggae, es capaz de hacer saltar del asiento a cualquiera con un poquito de sangre en las venas. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que la letra se aleja ya de cualquier tinte político para cantarle, simplemente, a cierta presunta revolución rockera que nos hará mover los pies en un verdadero “estado de shock”. La canción –como es de público conocimiento- fue grabada en estos pagos por los Fabulosos Cadillacs, quienes la incluyeron en su tercer álbum, "El ritmo mundial", de 1988. 

Viva la revolution (The Adicts, 1981)
Siguiendo en la línea del punk rock británico, pasamos ahora a esta banda cuyo aspecto más revolucionario es –quizás- una trayectoria de 37 años a lo largo de la cual supieron mantener los mismos miembros y una filosofía bastante coherente. El tema del que hablamos pertenece a "Songs of Praise", el primer disco que ellos mismos financiaron, grabaron y mezclaron en apenas 24 horas. La canción, desde luego, suena poderosa, en especial cuando alienta a “levantar la voz”, “levantar la bandera” y “aplastar los símbolos que hemos tenido hasta ahora”.

Cerca de la Revolución (Charly García, 1985)
Se sabe que “Charly” grabó en 1985 su tercer álbum de estudio como solista, "Piano Bar", y ahí mismo, entre hitazos como “Demoliendo hoteles”, “Promesas sobre el bidet”, “Raros peinados nuevos” y “No se va a llamar mi amor” metió esta canción escrita en el momento preciso en el que los argentinos recuperábamos la democracia. El tema arranca con cierta angustia y desconfianza (“¿Por qué no puedo amarte?”, “¿Por qué eres tan distante?”), aunque en el estribillo se ocupa de anticipar una eventual reconciliación: “Pero si insisto, yo sé muy bien te conseguiré”.

Talking bout Revolution (Tracy Chapman, 1988)
El último y mi favorito en la lista: un tema cuya autora e intérprete es esta hermosa estadounidense que arrancó a garabatear sus primeras canciones con apenas ocho años y más tarde, mientras estudiaba música en la universidad, se dedicó a cantar en bares y hasta en la calle. “Talking bout Revolution” es el primer corte de su primer álbum, y habla de una revolución que por ahora “suena como un susurro”, aunque de todas formas te recomienda “correr, correr, correr, correr”… sin explicar demasiado hacia dónde.

Quedan muchas pero muchas más, como “Revolution is my name” (Pantera); “Industrial Revolution” (Inmortal Technique); “Revolution” (P.O.D.); “Revolution” (The Veronicas); “Sort of Revolution” (Fink), “Revolution” (John Butler Trio) y dos “The Revolution”: una por Attack Attack y la otra por The Foxes. Y eso por mencionar solo algunas.

*****

Me gusta la revolución, me gusta esa palabra. Me gusta que la piensen y que le escriban canciones, me ciega de amor cuando alguien es capaz de pararse enfrente de un micrófono y decir: “Joder, necesitamos un cambio social”. Lo que no quiero es que una palabra tan preciosa se banalice. Por ejemplo: que un jabón para la ropa termine siendo “revolucionario”.

Pónganle la voz entonces los que saben cómo hacerlo, métanle guitarras y un piano y baterías, compónganle himnos y suéñenla, todo junto si quieren, pero en el medio de la fiesta, mientras cantamos y bailamos, no nos olvidemos de que de una vez, más temprano que tarde, deberíamos ponernos de acuerdo y empezar a hacerla. 

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Te suena California?

Un repaso cronológico por las canciones que evocaron esta tierra dorada en el sonido de guitarras deliciosas y una sucesión de imágenes de playas, rubias pulposas y algún que otro sueño roto. Un track list ideal para un viaje por la costa del Pacífico.

‘California Sun’ (1964, The Rivieras)
La canción fue grabada por primera vez en 1961 por Joe Jones, pero fueron los Rivieras quienes la convirtieron en un superéxito veraniego, más allá de que estos chicos eran en realidad de Indiana y por lo menos hasta ese momento no habían tomado contacto con ‘the warm California sun’. Es cierto que su interpretación tiene un saborcito difícil de imitar, pero igual desde aquí nos quedamos con el cover que en 1977 hicieron Los Ramones, quienes con su registro simple y todo versionaban con una soltura y naturalidad envidiables, rescatando además unos clásicos estupendos a los que siempre sacaban partido.

‘California Girls’ (1965, Beach Boys)
Qué banda los Beach Boys. En la primera mitad de los ’60 fue por lejos la más representativa del estilo de vida californiano, así como también de la música y la cultura surf. Integrada en un principio por los hermanos Wilson (Brian, Dennis y Carl), a la formación se sumó primero un primo (Mike Love), luego un compañero de estudio de Brian (Al Jardine) y más tarde Bruce Johnston. El padre de los Wilson -un tal ‘Murry’- era un compositor frustrado al que le gustaba dárselas del inventor del grupo, aunque en realidad era un violento maltratador que siempre estaba dirigiendo a sus hijos unas críticas despiadadas. La madre, Audree Korthof, tendía a desentenderse de la pesadilla tomando vodka, y hasta donde se sabe jamás discutió una orden de su marido. Tal vez parte de ese esquema ‘padre autoritario-madre negadora’ haya influido en el hecho de que, en pleno éxito de la banda, Brian comenzara a escuchar voces dentro de su cabeza y sufrir ataques de pánico. Al principio buscó parar la ansiedad fumando marihuana, pero los efectos fueron más bien los contrarios, hasta que una noche 1965 decidió probar con otra cosa: el LSD. Tras la ingesta el músico llegó corriendo a un dormitorio y se ocultó bajo una almohada, gritando: ‘¡tengo miedo de mi mamá!, ¡tengo miedo de mi papá!’. Luego se levantó, dijo algo así como: ‘oia, esto es bastante bueno’, se dirigió a un piano y comenzó a tocar las notas de ‘California girls’, que al día siguiente terminó junto a Mike Love. Con sus problemitas y todo Brian fue una verdadera máquina musical, que entre los 19 y los 24 años dirigió, compuso, arregló, cantó, tocó y produjo 41 discos sencillos y 12 elepés, casi todos convertidos luego en grandes éxitos.

‘California Dreamin’ (1965, The Mamas and the Papas)
Considerada una de las canciones más representativas de los ’60, ‘California Dreamin’ fue escrita por John y Michelle Philips mientras vivían en Nueva York, inspirándose en la nostalgia de Michelle por su tierra natal. El tema se transformó en el primer gran éxito de este grupo folk pop, uno de los pocos –tal vez junto a The Beach Boys y The Byrds- capaces de mantener su éxito durante la llamada ‘invasión británica’. La letra parece escrita en pleno invierno neoyorkino, uno de esos días en los que a uno se le cruzan por la cabeza ideas como ‘qué seguro y tibio me sentiría si estuviera en LA’.

‘California’ (1971, Joni Mitchell)
Un tema adorable cuya autora es esta también adorable cantante y pintora canadiense. En la canción Mitchell reconoce extrañar al ‘Golden State’ como si fuera su propio hogar, tal vez porque California supo encarnar un ideal libertario que flameó en los sueños de toda una generación. Su letra atípica y compleja (como lo son casi todas las letras de Joni) se combina con una melodía dulce y melancólica. Un caramelo para almas sensibles.

‘Going to California’ (1971, Led Zeppelin)
Es la penúltima canción de su cuarto álbum de estudio, ‘Led Zeppelin IV’ y –hablando de Roma- fue dedicada a Joni Mitchell, a quien tanto Jimmy Page como Robert Plant profesaban una profunda admiración. Su estilo bien folklórico se amalgama de maravillas con la inconfundible voz de Plant, la guitarra acústica de Page y la mandolina de John Paul Jones. Pura belleza rockera.

‘Back to California’ (1971, Carole King)
‘So won't you carry me back to California/I've been on the road too long/ take me to the west coast, daddy/and let me be where I belong’, entonaba la dulce voz de Carole King desde su tercer album, ‘Music’. Si bien tuvo su mayor éxito como intérprete en la primera mitad de los ’70, King fue en realidad una compositora de éxito desde mucho antes y lo siguió siendo mucho después, con hitazos como ‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’ y ‘The Loco-Motion’, por mencionar solo algunos. En este tema –que desde aquí nos suena bien ‘rutero’- la artista de Brooklyn hace gala de su estilo setentero y seductor.

‘Hotel California’ (1976, Eagles)
Su preciosa introducción resulta inconfundible, y no por nada su solo de guitarra aparece en el octavo puesto de los mejores solos de la Guitar Magazine pero, ¿de qué habla en realidad ‘Hotel California’? La letra es de lo más misteriosa y menciona desde la adicción a las drogas hasta la misma muerte, incluyendo además peligros, tentaciones y la siempre fugaz naturaleza de la fama, entre relaciones turbulentas y el inevitable fin del amor, todo en el marco de un perturbador hotel en el que el viajero/narrador decide hacer un alto. La canción sería a lo largo de los años presa de decenas de covers, como es el caso de esta versión de los Gipsy Kings que suena en un tramo de Big Lebowski, amén de que el ‘Dude’ termina despotricando más tarde contra los ‘fukin Eagles’.

‘Floodin in California’ (1983, Albert King)
Era claro que en esta lista no iba faltar el blues, y aquí lo traemos de la mano de un músico enorme que de chico arrancó cantando en los campos de algodón de Mississippi y terminó reconocido como uno de los ‘Tres Reyes del Blues a la guitarra’, junto a B.B. King y Freddie King. No sabemos exactamente a qué inundación se refiere este poderoso tema, pero claramente lamenta que ‘la lluvia no para’ mientras King intercala unos solos punzantes de su Gibson Flying V.

‘California Sunset’ (1984, Neil Young)
Desde acá lo bancamos a Neil Young cuando rumbea para el lado del country, y por eso rescatamos esta canción desde su disco ‘Old ways’, al que también se sumaron Willie Nelson y Waylon Jennings. Young es en realidad oriundo de Canadá, pero ya de muy joven se mudó a California, y de hecho allí sigue viviendo en un rancho de La Honda.

‘I remember California’ (1988, R.E.M.)
Gran banda R.E.M, virtuoso guitarrista Peter Buck y alto pelado Michael Stipe, aunque este tema en particular (décimo track de su álbum, ‘Green’) no termina de resultarnos demasiado significativo. Que el propio lector decida.

‘Californication’ (1999, Red Hot Chili Peppers)
Californianos hasta la médula y considerados los inventores del punk funk, los Red Hot no podían seguir eludiendo a su tierra natal, y así fue que decidieron ‘homenajearla’ en su séptimo álbum de estudio, el más comercial de la banda. ‘Californication’ (el disco) incorporó varias insinuaciones sexuales e introdujo también la muerte, el suicidio y las drogas, cuestiones por demás entrañables al mundillo del rock. Pero California volvería a aparecer años después en el primer track de ´Stadium Arcadium’, titulado ‘Dani California’. La canción -que se lanzó a través de un video que hace una cronología de la evolución del rock- cuenta la historia de una chica muy pobre de Mississippi que se hace ladrona de bancos y muere estando embarazada. El personaje había aparecido ya en una estrofa de ‘Californication’: ‘A teenage bride with a baby inside getting high on information’ (una novia adolescente embarazada consiguiendo información para drogarse). Un tremendo dramón para el que la melodía resulta quizás demasiado festiva.  

‘California’ (2004, Lenny Kravitz)
Leonard Albert ‘Lenny’ Kravitz no es simplemente un cantante popular: es un compositor, multi-instrumentista y productor que, además de hacer la voz principal y las de apoyo de sus temas, suele tocar él mismo todas las guitarras, bajo, batería, teclados y percusión cada vez que graba. Todo un laburante que en esta canción, aparentemente, expresa sus propios sentimientos tras mudarse a California.

‘Fuck California’ (2004, The Presidents of the United States of America)
Más conocidos como ‘The Presidents’ (o directamente ‘PUSA’) esta banda de rock alternativo o ‘pop punk’ se caracteriza por sus letras humorísticas, en contraposición con la ‘protesta’ que en general suele asociarse al estereotipo punk. En este tema, sin ir más lejos, proponen una verdadera balacera de puteadas que gritan ‘Fuck California’, ‘Fuck San Francisco’, ‘Fuck San Bernardino’ ‘Fuck Santa Cruz’ y hasta ‘Fuck Winona Ryder’.

‘California on my mind’ (2009, Wild Light)
‘A la mierda con hoy, a la mierda con San Francisco, a la mierda con California’, reza la letra de esta canción haciendo gala de una sutileza finísima. El tema proviene del único disco que hasta ahora lanzó la banda (titulado ‘Adult Nights’) y el mensaje suena desde luego bastante furioso, de hecho el propio vocalista del grupo, Tim Kyle, reconoció en una entrevista haberlo escrito ‘durante un mal día’. No será el tema del año pero sí se deja escuchar, y por momentos la voz de Kyle cabalga con una gran elegancia sobre un potente enredo de armónicas y guitarras. Sugerimos que usted mismo lo pruebe. 

‘California King Bed’ (2010, Rihanna)
Si bien no se trata de un estilo musical que en particular nos conmueva, tampoco se puede negar que algo tendrá esta barbadense de veinticinco años que no para de meter hit tras hit en los ránkings del mundo. De todas formas la incluimos, porque en este blog somos democráticos.

‘California Gurls’ (2010, Katy Perry)
La situación es parecida a la de la canción anterior: se trata de una chica que no nos encanta, pero su capacidad de generar hits es tan apabullante que uno no puede más que rendirse ante la evidencia de que algo extraordinario deberá tener. Hubo sí una canción, ‘Hot N’ Cold’, que en un principio pareció tocarnos cierta fibra, pero todo terminó cuando la publicidad arruinó la magia, tal como les pasó a tantos otros temas prometedores. Yendo al grano: desde su tercer álbum de estudio, ‘Teenage Dream’, lo que sigue se llama ‘California Gurls’ y cuenta con la invalorable participación del rapero Snoop Dog.

‘California 37’ (2012, Train)
Famosos por su megahit ‘Hey Soul Sister’ (quemado también por un comercial), esta banda de San Francisco es calificada por los compañeros de All Music como unos de los ‘baladistas’ más populares de los últimos tiempos. ‘California 37’ es su sexto álbum de estudio, cuyo noveno track homónimo aquí presentamos.  

‘California’ (2012, Delta Spirit)
Delta Spirit se ha venido caracterizando por combinar instrumentos no convencionales y desarrollar sus temas mediante el instrumentalismo y la espiritualidad, basándose en una serie de composiciones que se balancean entre el rock y el soul. Esta canción de su tercer álbum de estudio (a nuestro entender, olvidable) propone así y todo algo tan inteligente como: ‘Quiero que te mudes a California por ti/ quiero que encuentres todo lo que tu corazón necesita/quiero que te mudes a California por ti/pero no por mi’.

‘Queen Of California’ (2012, John Mayer)
‘Born and Raised es un disco reflexivo y melodioso que aleja a Jouhn Mayer de su paso fugaz por el estrellato de Hollywood y los escándalos amorosos (Jennifer Aniston, Taylor Swift), y lo acerca más al estilo de los singers/songwriters de los setentas, como si estuviera tras los pasos de Neil Young’, escriben con conocimiento de causa desde nuestro blog amigo Malbec&Blues. En suma: ‘Queen of California’ es un tema con agradables armonías en la guitarra en el que este joven artista criado en Connecticut relata con cierto tono triste cómo sus sueños ‘ya no son lo que eran’. Para tener en cuenta.

‘Cruising California’ (2012, The Offspring)
Hasta los fans más acérrimos de la banda aseguran que la canción es tan mala (más precisamente, tan ‘corny’), que no puede ser más que un chiste. Y hay que decir que la letra suena bastante pava, aunque la melodía no es tan horrible y al final termina resultando pegadiza. Como sea: somos muchos los que, por diversos motivos, les tenemos cariño a estos punkitos del Orange County, así que con ellos nos despedimos de este tour.

Hasta la próxima. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Los tragos del rock

El mundo de la música ha vivido plagado de borrachos irredentos que para delicias de su público dieron a luz más de un himno etílico. Lo que sigue son diez historias de reviente y una recomendación: por favor, no lo intenten en casa.

Red Red Wine
¿Quiénes le cantan al vino? Una de dos: los borrachos, o los curas. Pero este último no pareciera ser el caso de Neil Diamond (quien compuso y cantó Red Red Wine por primera vez en 1968), ni el de los británicos de UB 40, que popularizaron su pegadiza versión reggae allá por el ‘83. La famosa canción pondera al tinto en su rol del ingrediente que hace olvidar: “Tinto, vino tinto/quédate cerca de mí/no me dejes solo/me está destrozando el corazón/mi triste, triste corazón”. Según diría Diamond más tarde, los UB 40 confundieron su tono original –melancólico y triste- incorporándole un ritmo festivo y hasta una sección medio rapeada. El caso es que hoy Red Red Wine continúa sonando en las fiestas argentinas, en especial hacia el momento final de las bodas. Ahora bien: tal vez (y esto pensando en las damas) alguien debería cantarle unas estrofas al blanco, que no sólo engorda menos sino que además no tiñe la boca de violeta. Total, es como dice la canción: sea el vino que sea, los recuerdos no se van.

Sweet Sangria
Tori Amos arrancó su carrera solista en el ’92, abriéndose camino con una propuesta que -en medio un panorama copado por el dance-pop y el emergente grunge- supo revivir el espíritu de artistas como Joni Mitchell en una serie de canciones de tono confesional y unas interpretaciones bien conmovedoras. En Sweet Sangría, el noveno corte de su disco Scarlet’s Walk, Tori compuso un tema en donde el piano cobró especial protagonismo junto a una voz que unas veces canta y otras murmura con un resultado de lo más sensual. Así el álbum rezuma cierto sabor popular, country y sureño, construyendo una suerte de viaje por el Estados Unidos más tradicional. En esa línea, Sweet Sangría se mete con la cuestión de la frontera y los inmigrantes mexicanos que “en un día cálido deben dejar San Antonio”. Lo que no queda demasiado claro es qué tendrá que ver con todo eso una bebida tan española como la sangría. Quizás podría tratarse de un lento derramamiento de sangre, aunque cabe pensar también en esa recurrente tendencia gringa a asimilar todo lo hispano con lo mexicano.

Gin and Juice
¿Qué se puede decir de Snoop Doog que no se haya dicho ya? Se trata de un personaje muy especial, muy rapero, muy mediático y muy carismático, o por lo menos lo suficientemente como para haber matado a un tipo y salido en libertad poco tiempo después. Su carrera se inició en 1992 (tras seis meses de prisión por tenencia de cocaína), cuando empezó colaborando en el disco debut de Dr. Dre, The Chronic. Un año más tarde y mientras grababa Doggystyle, su primer trabajo solista, Snoop fue arrestado por la muerte de Phillip Woldermarian, integrante de una banda rival que resultó muerto de un disparo en medio de una lucha armada. Más tarde sería absuelto por legítima defensa, aunque durante años siguió enredado en innumerables batallas legales. Gin and Juice es, justamente, el segundo corte de Doggystyle, una canción cuya letra versa sobre un joven que, al quedarse solo en casa, llama a sus amigos de Compton (uno de los suburbios con mayor índice de criminalidad de Los Ángeles) y entre todos organizan una fiesta en la que principalmente beben y tienen sexo con putas (excepto en el estribillo, donde además fuman porro).

One Bourbon, One Scotch, One Beer  
Nacido en 1917 en Misisipi, John Lee Hooker será siempre recordado como el indiscutido rey del boogie, un blusero de raza que cautivó al mundo con su groove primitivo e hipnótico. One Bourbon, One Scotch, One Beer apareció en su álbum de 1966 Real Folk Blues, aunque en realidad el tema había sido escrito una década antes por Rudy Toombs  y grabado por Amos Milburn. ¿Cuál es la historia de fondo? Pues la de un pobre hombre abandonado (otro más), que acodado en la barra de un bar ve pasar la horas mientras llora la partida de su amor y, como no podía ser de otra forma, bebe. Entre las muchas versiones posteriores de la canción una de las más notables fue la de George Thorogood, que la incluyó en 1977 en su primer disco, George Thorogood and The Destroyers. Del cantante y guitarrista oriundo de Wilmington se sabe que le encantan la música, la cerveza, el whisky y las mujeres, y hasta tiene un tema sumamente divertido (I drink alone) en el que relata su gusto por beber junto a un par de buenos amigos: Jack Daniel's y Jim Beam, amén de Johnny Walker y sus hermanos “Black” y “Red”. No habría sido ésta, en cambio, la pasión de John Lee Hooker, que en junio 2001 se nos fue por muerte natural y a la edad de 84 años.

Blood, Sex and Booze
Si hay tragos para divertirse y otros para olvidar, entonces tampoco podía faltar el alcohol para la hora de amar, como bien ocurre en esta canción en la que los neopunk de Green Day proponen un poco sutil combo de sangre, sexo y chupi en medio de un rollo claramente sado. “Esperando en una habitación/ todo disfrazado, atado y amordazado a una silla./ Es tan injusto./ Yo no desafiaré a moverme, para el dolor./ Ella me pone, pero es lo que necesito./ Entonces, hazlo sangrar”, reza el segundo corte de Warning, el sexto disco de la banda que en el año 2000 se transformó un rotundo fracaso comercial. Lejos había quedado las quince millones de copias vendidas por Dookie, aquel álbum tan exitoso que en 1994 supo llevar el punk a las nuevas y jovencísimas generaciones. Fue ese el año en el que la banda fue invitada a Woodstock ‘94, donde el vocalista Billie Joe Armstrong provocó una batalla de barro tan caótica que obligó a los integrantes del grupo a huir en helicóptero. Durante el episodio Mike Dirnt, bajista de la banda, fue confundido con un espectador, y al intentar volver al escenario le partieron cuatro dientes. Él contestó: "¡Hey! ¡Soy el bajista!"; a lo que el miembro de seguridad le respondió: "Eso ya lo he oído antes", para seguir entonces pegándole duro y parejo.

Whiskey in the Jar
Shane MacGowan nació en 1957 en Inglaterra, aunque al poco tiempo su familia se mudó a su Irlanda natal. Ya de chico sus cualidades como compositor comenzaron a florecer, e incluso ganó un par de concursos de poesía, hasta que a sus 14 tiernos añitos fue expulsado de la escuela por posesión de drogas. A eso de los 20 asistió a su primer concierto de los Sex Pistols y quedó tan fascinado que formó su propia banda: the Nipple Erectors, pronto rebautizada como The Nips. El grupo fracasó al poco tiempo y así Shane se empleó en una tienda de discos, hasta que en 1982, y junto a su amigo Spider Stacy, formaron The Pogues. En un principio la agrupación se llamó Pogue Mahone (gaélico de “bésame el culo”), pero la discográfica los instó a cambiar el nombre al momento de lanzar el primer disco. The Pogues comenzó a ganar cierta fama a fuerza de combinar el típico sonido irlandés –como el del folclórico Whiskey in the Jar, una canción tradicional que ya habían tocado los Thin Lizzy y más tarde también interpretarían U2 y Metallica- con la energía del punk, aunque más adelante derivaron hacia otros ritmos. Al mismo tiempo la reputación de juerguista y borracho de Mac Gowan crecía hasta el borde del mito: el cantante, por ejemplo, osó faltar en 1998 a una actuación como telonero de Bob Dylan. Fue así como en 1991 fue expulsado del grupo, tras lo cual se unió a una nueva banda llamada Shane MacGowan & The Popes.

Tequila
Tequila es una famosísima pieza instrumental del grupo estadounidense The Champs, que fue lanzada como single un 15 de enero de 1958. Se trata de un verdadero clásico del rock and roll que con los años tendría diez mil covers, convirtiéndose a la vez en el único hit radial de una banda que de otra forma se hubiera ido a pique. Lo curioso, además, es que “tequila” es la única palabra que se pronuncia en la llamativa instrumentación que hasta hoy sigue sonando en fiestas, películas, publicidades y radios de “oldies”. 

Caña seca y un membrillo
Fuera de las etiquetas de exportación, el rock local también supo rendir su tributo etílico, y en esa línea podrían citarse Mi botella de alcohol (Viejas Locas), Yo tomo (Bersuit), Candombe de resaca (Las pastillas del abuelo) y Copa rota (por Andrés Calamaro); además de Fiesta Cervezal y y Tomé Demasiado, donde Pappo canturreaba “Yo era un hombre bien/ tenía perro y mujer/un día encontré la botella de escocés”. Igual nos quedamos con Caña seca y un membrillo, de Los Redondos, que con una preciosa melodía rogaba aquello de “¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!” al candor de un dedalito de caña.

Champagne Supernova
Gracias a las 11 millones de copias vendidas de su disco debut Definitely Maybe, las 23 millones de copias que vendió de su segundo álbum, (What's the Story) Morning Glory?, y al hecho de que su tercer trabajo, Be Here Now, se convirtió en el disco que más rápido se vendió en la historia del Reino Unido (420.000 copias en el día), Oasis sigue siendo hoy considerada una de las bandas más famosas de su país. Los hermanos Noel y Liam Gallagher fueron los líderes y compositores del grupo, sus únicos miembros originales conocidos también por sus constantes peleas. De hecho el 28 de agosto de 2009, y tras una nueva discusión con su hermano, Noel decidió dar un portazo poniendo fin a una era. Fue allá por el ‘95, poco antes de que fuera lanzado (What's the Story) Morning Glory?, cuando los medios británicos comenzaron a hacerse eco de una supuesta rivalidad entre Oasis y Blur. Es que el petardo de Noel Gallagher habría declarado algo así como que "algunos de los integrantes de Blur parecen buena gente, pero espero que otros dos de ellos mueran de sida", en referencia a Damon Albarn y Alex James. Posteriormente, de todas formas, el músico se retractaría de estas palabras. El caso es que tras la “peleita” el disco de los Gallagher se transformó en el segundo más vendido en la historia del Reino Unido, sólo superado por Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de The Beatles. Allí, y luego de los hitazos Wonderwall y Don't Look Back In Anger, Champagne Supernova supo también imponerse como la típica canción que muestra lo que les pasa a dos capullos que de pronto tienen mucho éxito y comienzan a beber sin parar, olvidándose de que son personas normales que vienen de un barrio normal: “¿Dónde estabas mientras estábamos elevándonos?/Algún día me encontrarás/capturado bajo el derrumbe/de una supernova color champagne en el cielo.”

Pass The Wine (Sophia Loren)
En la reciente reedición de Exile on Main Street, de los Rolling Stones (uno de los discos seminales de la década del setenta), se rescató una vieja canción que durante años circuló entre las grabaciones piratas de la banda. Pass The Wine (Sophia Loren) es un shuffle que parece balancearse entre Spill the wine, de War, y Oye como va, de Santana. Ahí se destacan los coros gospel, la guitarra con slide y un entusiasta solo de armónica de Mick Jagger. ¿Qué dice la letra de este temazo? Que aunque tu trabajo apeste, tu mujer te odie y tus hijos lloren, más allá de todo eso, todavía podés sentirte un afortunado por el solo hecho de estar “alive and kicking”. “So pass me the wine, baby –remata- and let’s make some love”.

Como para compensar semejante derrotero de excesos, finalizamos con un homenaje a todos esos artistas sabios que jamás necesitaron de las drogas ni del alcohol para inspirarse, animarse o procesar las penas. El bueno de Horacio Salgán, por ejemplo, se considera el único tanguero abstemio. “Para muchos, yo era el gil del ambiente”, suele contar el maestro. “Se preguntaban: ‘¿Y este tipo cómo se divierte?’. Pero la verdad es que nunca me aburrí. Sólo puedo decir que siempre tuve otras maneras personales de divertirme”. Tal vez la respuesta pase por cultivar una vida interior riquísima. Así que salud (con jugo de naranja). Y hasta la próxima. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Diez platos del rock nacional (y dónde comerlos)

Esta vez apelamos al gen argentino de la mano de un bastión cultural que también supo meterse en la cocina: el rock.

Spaguetti del rock (Divididos). La cátedra
Desde el álbum El narigón del siglo (2000) este pegadizo tema explotó en las radios porteñas con sus potentes arreglos de cuerdas y sus metáforas incomprensibles. ¿Quién entendía, después de todo, qué significaban aquellos “pistones de un curioso motor de humanidad”, la “pantalla de la muerte y de la canción” y hasta los propios “spaghetti del rock”? Así y todo los fideos de Mollo & Arnedo quedaron inmortalizados entre los platos más pedidos del menú rockero vernáculo, y por eso hoy recomendamos probarlos en su versión con ragú de cordero de La Cátedra. De postre –obvio– sólo dame un limón. Cerviño 3943, Palermo

El salmón (Andrés Calamaro). Miranda
Es el tema con el que Calamaro suele abrir los shows y el nombre de su trabajo más titánico (quíntuple disco, año 2000), además del apodo con el que cariñosamente se conoce a este músico que ya tantas veces fue y volvió de los escenarios, de bandas varias, de España, de las drogas, del amor, del tango y del rock. A la hora de homenajear a quien, a pesar de todo, siempre siguió la misma dirección, elegimos el salmón de la parrilla fashion Miranda, que sale con verduritas y un deep de yogur y miel a $89. Si es rápido y es rico, entonces, ¿why not? Costa Rica y Fitz Roy, Palermo


Moscato, pizza y fainá. (Memphis la blusera). La universal
Lavalle, hora 23: las chuchis hierven. El fin de la noche todavía no había llegado y el primer disco de Memphis (Alma bajo la lluvia, 1982) era recibido a naranjazos limpios en el Festival B.A. Rock. Sin embargo, luego de ese inicial rechazo, el público iría poco a poco haciéndose amigo del pulso blusero y barrial de esta banda que dio a luz una verdadera catarata de hits, incluido el grasoso corte de difusión que hasta hoy puede degustarse en la ya mítica pizzería que nombra. Rivadavia al 8800, Flores.

Jugo de tomate. (Manal). Vida Bar Slow Food
Hurgando en las más remotas raíces del rock nativo nos encontramos con esta canción en la que, allá por 1970, Alejandro Medina explicaba en su seductor registro ronco y grave qué era lo que hacía falta “para inmortalizarte como héroe, asesino y semi-dios”. Nadie imaginaba entonces que cuarenta años después, en pleno furor de la comida sana, la historia le daría la razón poniendo de moda las juguerías.
Migueletes 994, La imprenta


Guacamole (Kevin Johansen). 5ta Esencia
Devoto incansable de los jueguitos de palabras, el músico angloparlante cantaba desde el primer corte de su primer disco (The Nada, 2000) aquel curioso estribillo de “vamos a comer a lo de Beto, que nos hizo guacamole”. Verde, cremoso y con un ligero toque a cebollitas y cilantro, el aderezo mexicano que supo inspirar a Johansen puede paladearse junto a un cuenco de crocantes nachos en este bonito restó de la zona norte. Debenedetti 617, La Lucila

Asado (Artistas varios). Lo de Charly
Arraigada como está en los asuntos cotidianos, no había forma de que la temática rockera no se ocupara del plato insignia de los argentinos. Desde aquel lejano “Me fascina la parrilla” que en los ochentas evocaba Virus hasta el indescifrable “La vaca y el bife” de Las pelotas, fueron varias las bandas que dedicaron un par de acordes a la carne a las brasas y sus efluvios, como es el caso del CD Chory Invaders (by Asado violento), o Un asado en Abbey Road, de los jocosos Kapanga. Ahora, puestos a elegir un sitio de dónde comer un buen asado, nos inclinamos por esta parrilla rockera por antonomasia. Álvarez Thomas 2101, Chacarita

Sopa de caracol (Fabulosos Cadillacs). Miramar
Aunque Vicentico & Cía reniegan hoy de su pasado hitero,  fueron los ritmos latinos los que los catapultaron inicialmente a Obras y a su primera gira latinoamericana después. Sopa de Caracol, del año ’91, fue un maxi de cuatro temas cuyo primer corte sigue haciendo las delicias de los fiesteros de las bodas con su irresistible “watanegui consup, iupipati, iupipati”. Como encontrar un restaurant que preparara este plato fue virtualmente imposible, recomendamos los caracoles con salsa de tomates frescos que sirven en Miramar y son, eso sí, suculentos como pocos. (Yo te avisé.) 
Av. San Juan 1999, Boedo.


Salsa! (Los Twist). Bruni
Corría 1983 y el rock contestatario dominaba el éter sin competencia cuando la banda liderada por la dupla Cipolatti-Melingo irrumpió en la escena con sus temas saltarines y divertidos. La dicha en movimiento se llamó el primer álbum cuyo cuarto corte prometía que “pajaritos de colores vas a ver, cuando pruebes esta salsa que compré”. Pero, ¿dónde probar una buena salsa? Fácil: en este emprendimiento del zorrito Von Quintiero, con especialidad en cocina italiana y pastas. Sucre 696, Bajo Belgrano


Buseca y vino tinto (La renga). El puentecito
Anticomerciales y contestatarios, los chicos de Mataderos se hicieron famosos porque, entre otras cosas, consiguieron imponer a su discográfica un aumento de regalías del escueto 3% a alrededor de un 20%. Para celebrar tamaño triunfo podrían haberse allegado hasta El puentecito, un bodegón que sirve excelentes carnes en un ámbito relajado y familiar, igual que aquella canción que, renegando de recetas complicadas, proponía allá por el ’91 que “esta noche, nena, te invito a morfar”.  Luján 2101, Barracas

Patricio Rey y sus redonditos de ricota. (Desconocido)
“Estos delirantes tipejos no publicitan un cuerno nada de lo que hacen, pero las noticias se corren y los teatros se llenan», escribía Gloria Guerrero en la revista Humor de diciembre del ‘82. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es qué son exactamente los “redonditos” de ricota. Se supone que se trataba de ciertos bocaditos que se repartían en los primeros shows pero, ¿eran ravioles? ¿buñuelos? ¿ñoquis? Nadie puede explicarlo. Y si no hay plato, no podemos tampoco recomendar un restaurant. Por eso quizás sea mejor que, por esta vez, cada quien piense qué boliche le recuerda a los redondos, qué boliche o qué plato, o comida, o bebida, o postre, o merienda, o cerveza, o medialunas o qué manteles, de lienzo blanco, en su corazón.

Esta nota fue publicada en la revista Playboy.