lunes, 29 de diciembre de 2025

Cosas Raras: The Ultimate Playlist

Hoy no voy a ser para nada modesta: esta es la mejor playlist de Stranger Things de la historia. ¿Por qué? Porque tiene una selección de canciones que además de pasearte por las más entrañables escenas de la serie del momento te permite jugar a adivinarlas y luego recordarlas, o simplemente ponerla de fondo porque te hiperjuro que absolutamente todos son temazos. Acá vas a encontrar la playlist en Spotify; abajo tenés la descripción del instante preciso en el que cada canción suena y te dejo, por las dudas, un par de aclaraciones:

1) El texto que sigue está repleto de spoilers. 2) No son TODOS los temas que suenan en la serie (apenas una exquisita selección). 3) En solo dos casos me permití incluir versiones en vivo para variar las originales, un poco gastadas.

Ahora sí: dale play. A jugar. A rockear. Y a dejarse llevar. 

Should I Stay Or Should I Go

The Clash, 1981

Abre la lista este clásico del punk rock, una canción acerca de la indecisión en las relaciones amorosas que atraviesa la serie reconvertida en himno sobre la comunicación familiar. Hay un hermano mayor (Jonathan Byers) que cuida y sube la música al palo; y hay un chico (Will Byers) que resiste atrapado y lucha: en el Upside Down primero, y en una identidad en la que no termina de encontrarse después.

Psycho Killer

Talking Heads, 1977

El tema, puro Byrne en el rol de un outsider perturbado, te perfora el cerebro a fuerza de un ritmo insistente que navega entre su melodía new wave y extrañas líneas en francés. Psycho Killer suena en el segundo episodio de la cuarta temporada de Stranger Things, justo cuando Jason Carver (el rubio “muñeco” capitán del equipo de básquet) se autoconvence de que Eddie mató a su novia Chrissy y alienta a sus amigos de cazarlo al grito de "Then let's hunt some freak!".

Running Up That Hill

Kate Bush, 1985

Nunca van a alcanzar los aplausos para quien haya tenido la lucidez de poner a sonar en Stranger Things esta canción, que gracias a la serie logró trepar en las listas de éxitos en mundo… ¡a 37 años de su lanzamiento! En el que probablemente quedará grabado como uno de los momentos más emocionantes de la cuarta temporada, “la Colo” Max Mayfield se eleva por sobre la tumba de Billy al tiempo que corre hacia la luz para salvar su vida en El Otro Lado, todo en tanto la voz de Kate Bush se escucha por todo lo alto convertida en puente hacia su salvación.

Pass The Dutchie

Musical Youth, 1982

Lento, juguetón y ardiente: así es este tema que interpreta el grupo jamaiquino británico Musical Youth y que, si bien simula una inocente petición de comida, (“pasa la olla”), en la comunidad fumona global se comprende perfectamente como la voz para hacer circular el porro. En la temporada 4 suena cuando el simpático Argyle maneja su van en California, y vuelve luego a escucharse en ese mismo contexto para transmitir la vibra divertida y relajada del personaje.

Dream a Little Dream of Me

Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, 1950

Una clásica (y muy tierna) canción de amor cuya primera versión data de la época la Gran Depresión estadounidense. Se escucha en varios momentos de la cuarta temporada para recrear las circunstancias en las que Victor Creel consigue escapar de las manipulaciones del Upside Down y, por encima todo ese espanto de huesos rotos y ojos que lloran sangre, escuchamos este tema acerca del afecto, la conexión y los sueños.

Master Of Puppets

Metallica, 1986

Un riff inicial capaz de atraer a los oídos más ajenos al metal, y un desarrollo que va ganando complejidad hasta alcanzar uno de los temas más logrados del cuarteto californiano. ¿Qué decir de la inclusión de Master of Puppets en la serie? Todo sucede en el episodio final de la cuarta temporada: el siempre excesivo, magnético y teatral Eddie Munson se sube a un trailer destartalado portando su viola y ahí nomás, frente a la mirada embelesada de Dustin Henderson, consigue que todo el Upside Down (pajarracos incluidos) truene al ritmo del más puro metal. “Esto es por ti, Chrissy”, dedica Eddie la canción a la chica muerta justo antes de arrancar a tocar. “Dude, eso fue lo más metalero de la historia”, lo abraza al borde del llanto Dustin cuando culmina una perfo total y condenadamente épica.

I Was a Teenage Werewolf

The Cramps, 1980

Esta canción (que retrata metafóricamente las dificultades y la confusión de la adolescencia a través de la imagen de… ¡un hombre lobo!) no podría resultar más propicia para ambientar el momento en el que Eddie Munson aparece por primera vez en la serie, insuflando en la cafetería de la Secundaria Hawkins una cucharada de su frescura, desparpajo y autenticidad freaky. 

Detroit Rock City

Kiss, 1976

Kiss fue, durante años, el “demonio cultural” perfecto para el mundo conservador, una banda que además lucir un maquillaje tan exótico supuestamente conectaba con el satanismo. La escena de la serie en la que suena este tema (durante el primer episodio de la cuarta temporada) no podría ser más épica: Eddie y los chicos juegan Calabozos y Dragones mientras Lucas disputa junto a los Tigres el final del campeonato escolar de básquet. El montaje paralelo equipara esos planetas en apariencia tan diversos (lo freak y marginal vs el deporte y la popularidad) en tanto Detroit Rock City exuda su exceso glam-metal y pulsión adolescente. 

Never Ending Story

Limahl, 1984

Si La historia sin fin fue esa película que logró meternos de cabeza en un mundo de total y absoluta fantasía, la inclusión de su tema principal para un episodio cargado de sangre, muerte y destrucción opera igual que una bocanada de aire fresco y humor, casi un guiño al vilipendiado género musical. Esta canción pop con arreglos electrónicos suena en el episodio final de la tercera temporada para demostrar no solamente que la enigmática Suzie existe más allá de la imaginación de su “Dustybun”, sino que además los sueños sí pueden volverse realidad. A medida que avance la cuarta temporada, esas primeras líneas (“Turn around, look at what you seeeee eeeee”) se tornarán un latiguillo para mofarse de Dustin (una anécdota de la que se burla… hasta Will).

Africa

Toto, 1982

Un jam ochentero que parece haber estado siempre ahí, como si fuese la banda sonora de la vida. No por nada el superhit del grupo californiano suena siete de cada diez veces que sintonizamos una radio de los ochenta. Africa se escucha en el primer episodio de la primera temporada de Stranger Things, justo cuando el todavía partidazo de Steve Harrington ayuda a estudiar química a la todavía princesa de Nancy Wheeler.

Time After Time

Cyndi Lauper, 1983

Estamos en el snow ball que cierra la segunda temporada: Lucas se pone torpe invitando a bailar a Max (pero ella igual acepta); una piba lo saca a bailar a Will (llamándolo cariñosamente “chico zombi”, y él acepta); Dustin cayó al evento con un peinado polémico y rebota con una tal Stacy (aunque después se reivindica nada menos que con… ¡la Nancy!) en una escena que es pura hormona adolescente, y todo mientras Cyndi Lauper canta una de las mejores baladas de los ochenta, precisamente esta canción sobre la lealtad incondicional, el apoyo incólume y el amor duradero titulada Time After Time.

Every Breath You Take

The Police, 1983

Otra vez el snow ball y una escena que, más allá del consabido “momento bonito”, funciona como recuerdo dorado y hasta refugio mental frente al trauma. El amor adolescente, la promesa de normalidad y el respiro después del horror se cruzan en ese salón decorado con guirnaldas, todo en tanto Mike y Eleven se besan, Max y Lucas se besan, Dustin sigue tan contento bailando con la Nancy y Sting entona su ochentosa balada de vigilancia obse y control freak. Todavía falta que pasen un montón de cosas. Y cada vez que la serie se ponga más oscura, más terrorífica, más violenta, entonces el recuerdo del baile de invierno volverá a latir una y otra vez.

Never Surrender

Corey Hart, 1985

Acto uno. Estamos en el capítulo inicial de la tercera temporada y Never Surrender explota en el pasacasete amarillo de Eleven mientras ella y Mike no pueden parar de besarse. En eso, Mike se separa y empieza a canturrear unas líneas (“And nobody wants to know you now… And nobody wants to show you how”) mientras su chica lo calla y mira atónita (la canción aparentemente no le copa demasiado) y Hopper va poniéndose cada vez más nervioso entretanto relojea la escena desde su sillón.

Can’t Fight This Feeling

REO Speedwagon, 1984

Acto dos. Mike y Eleven siguen tan acaramelados en el cuarto de ella mientras suena este tema que es pura emoción. Pero esta vez Hopper deja su asiento, se acerca al cuarto, apaga el pasacasete y se dispone a darles la típica charlita aleccionadora acerca de los límites que antes había practicado junto a Joyce.

You Don't Mess Around with Jim

Jim Croce, 1972

Acto tres. Jim Hooper cree haber salido airoso de su dilema tras urdir (y ejecutar) un plan para separar a Eleven de Mike, y ahora avanza sonriente manejando por la ruta mientras suena esta canción sobre un estafador que también se llama Jim. Una bella “song story” (que ya había sonado en la temporada 2, cuando limpiando la cabaña el sheriff le ofreció a la hija su “bailecito de papá”), y el tema que por el momento cierra la subtrama dejando algo en claro: con Jim no se jode.

She’s Got You

Patsy Cline, 1962

La escena podría, tranquilamente, ser el cuarto acto en este arco narrativo. Una baladita country de esas para para bailar apretados y flotando de amor que suena en el episodio inicial de la tercera temporada, justo cuando Joyce charla con Hooper acerca del asunto Mike-Eleven y ella le rompe el corazón al negarse a ir a cenar con él (parece que todavía extraña un poco a Bob).  

Moving in Stereo

The Cars, 1978

La letra de Moving In Stereo explora la monotonía y las pequeñas variaciones de la vida cotidiana: por un lado sugiere una rutina inmutable (“Life’s the same”), aunque acepta que ciertas sutiles diferencias (“except for my shoes”) pueden volver única la existencia de cada uno. La canción suena en la tercera temporada, cuando Billy Hargrove aparece como guardavidas en la pileta comunitaria de Hawkins en una escena casi coreográfica y cargada de imaginario pop: el tiempo se ralentiza mientras el musculoso desfila frente a las mamis en general –y la señora Wheeler en particular– en un magistral ritual de observación que muestra todo lo narcisistas, lo desfasados, lo irresponsables, que pueden llegar a ser los padres en el universo Stranger Things.

Material Girl

Madonna, 1985

Ellas: todas desenvueltas y maduras. Ellos: todos aparatos y titubeantes. Así resulta a veces la división de los sexos en la adolescencia, o así, por lo menos, lo resuelve la memorable escena de la tercera temporada en la que Eleven y Max comparten un rato juntas en el shopping. Un momento en el que queda clarísimo que más allá del desamor adolescente, y de la amenaza rusa, y de todo el horror de El Otro Lado, descubrir que te hiciste una nueva amiga siempre será algo dichoso y un poco mágico (y más todavía si estás probándote ropa ochentosa mientras la reina del pop reivindica a las chicas materialistas de esta Tierra).

My Bologna

"Weird Al" Yankovic, 1979

Un chiste interno para los que tenemos un par de añitos más y detrás esa mami un poco gede que a veces puede ser Joyce entrevemos cada tanto a la brillante y cool Lelaina que exudaba juventud con My Sharona estallando la pantalla en Generación X. La canción suena en el segundo episodio de la segunda temporada cuando, obsesionada con el temita de que los imanes no se pegaban a la heladera, Joyce se decide a ir a ver al profesor de ciencias Scott Clarke, que está en su casa pintando un soldadito mientras escucha My Bologna.

Things Can Only Get Better

Howard Jones, 1985

“Pop para divertirse”: Things can only get better es una de esas canciones creadas para que el mundo se sienta bien. En Stranger Things suena en el tercer episodio de la tercera temporada cuando, ataviado con su simpático disfraz de marinero y acompañado por Dustin Henderson, el ahora buenazo de Steve Harrington se lanza a la búsqueda de rusos malos en el controvertido shopping de Hawkins.

Upside Down

Diana Ross, 1980

Movámonos ahora a la quinta temporada. Estamos en el estudio de radio y la brillante Robin Buckley se apoya en este hitazo de Diana Ross (cuyo título tiene todo que ver con la serie) para enviar un mensaje codificado al grupo. El tema vuelve a escucharse en los créditos finales para generar una atmósfera de lo más inquietante: Upside Down no promete una solución, sino que más bien se permite aceptar que la realidad está total e irremediablemente dada vuelta.

Rockin’ Robin

Michael Jackson, 1972

Una canción retro, liviana y alegre y uno de los primeros temas que Michael Jackson interpretó como solista con solo trece años. Rockin' Robin abre la quinta temporada con Steve Harrington y Robin Buckley convertidos una vez más en cumpis de trabajo, ahora en una emisora de radio. Ella, al frente del micrófono, ensaya un repaso irónico de lo acaecido desde el final de la temporada cuatro y entonces entendemos que Hawkins está herido, pero no mudo, y que la comunicación se erige como resistencia.

Mr. Sandman

The Chordettes, 1954

Mr. Sandman es una canción sobre la búsqueda del amor ideal con el típico sonido alegre de doo-wop de los 50. Se supone que el tal “Mr. Sandman” es un personaje mítico que te echa en los ojos una arena mágica para que te duermas y sueñes, aunque al final del segundo episodio de la quinta temporada la canción enlaza con un amenazante flashback hacia la casa de estilo victoriano con el vitral de la rosa en la puerta y la historia de Henry-001-MrWho-Vecna vibrando entre sus paredes.

California Dreamin

The Beach Boys, 1986

Cuentan los que lo vivieron que los 60 California fue un caleidoscopio de rebeldía, utopía, amor libre, pacifismo, drogas y muchas pero muchas flores, todo con el embriagador sonido folk rock como telón de fondo. Para quienes nunca estuvimos ahí, el clásico de The Mamas and The Papas California Dreamin puede funcionar como el DeLorean a toda una época: por eso cuadra tan bien cuando al inicio de la cuarta temporada la canción marca el pulso del montaje inicial en el que vemos en qué anduvieron Eleven y los Bayers desde su mudanza a California.

Rock You Like a Hurricane

Scorpions, 1984

“Aquí estoy, listo para arrasarte como un huracán”, suenan, potentísimos, los Scorpions. Estamos en el inicio de la segunda temporada y el estacionamiento de la escuela de Hawkins luce tranquilo hasta que un Chevrolet con patente de California irrumpe ruidoso alterándolo todo. Fumando, enfundado en pantalón y campera de jean, se baja del auto el musculoso Billy Hargrove y luego su hermana “la Colo” Max, que se aleja en su patineta sin siquiera saludarlo. Una escena a pura testosterona que funciona casi como un videoclip dentro del episodio.

You Spin Me Round (Like a Record)

Dead or Alive, 1984

Bailable, pegadiza y expansiva: una canción que habla de atracción, de vértigo y de repetición y que en segundo episodio de la cuarta temporada invita alcentro de la pista de patinaje con Eleven, Mike y Will como protagonistas de la escena.

Tarzan Boy

Baltimora, 1985

Un tema ítalo-disco de base electrónica –más bien ligero, y hasta un poco básico– cuyo estribillo usa el grito de Tarzán como línea melódica. Seguimos en la pista de patinaje, pero ahora se despertó toda la tensión entre la mala de Angela y nuestra amada Eleven, completamente devenida en blanco fácil y objeto de risa.

I Think We’re Alone Now

Tiffany, 1987

Una chica quinceañera y un himno adolescente que trepó a las cimas de los rankings en 1987 y ahí estaba, dormido, hasta que Stranger Things volvió a ponerlo en circulación. Estamos en el episodio tres de la quinta temporada y Holly Wheeler, sola en la casa de Henry, pone a sonar el casette de Tiffany que él le dejó y baila por la enorme estancia mientras hornea unos bizcochuelos, se prueba vestiditos y hurga entre los muy curiosos objetos de su raptor.

Ghostbusters

Ray Parker, 1984

El segundo episodio de la segunda temporada está casi enteramente dedicado a esa orgía de azúcar y calabazas también llamada Halloween. Es entonces cuando el inefable cuarteto de amigos se lookea como Cazafantasmas, y así ataviados van primero al cole –donde descubren que nadie más se había disfrazado– y luego a reclamar dulces por las casas de Hawkins mientras el tema de la peli (estrenada en 1984, el mismo año en el que se supone estos hechos suceden) va ganando cada vez más fuerza, igual que durante los créditos finales.

Islands in the Stream

Kenny Rogers y Dolly Parton, 1983

Él canta grave y templado, ella es dueña de una voz expresiva y cristalina: Kenny Rogers y Dolly Parton son una bomba que explota a puro amor en Islands in The Stream. La canción de los Bee Gees suena también en el episodio que sucede durante Halloween, aunque en un contexto distinto: Joyce baila con su novio Bob, quien, disfrazado de Drácula y súper enamorado, le propone dejar juntos el oscuro y siempre problemático pueblo de Hawkins (a lo que ella, naturalmente, se niega).

Girls on Film

Duran Duran, 1981

Un tema sobre la explotación del mundo de la moda que suena también en el capítulo dedicado a Halloween. Veamos: los chicos más grandes organizaron su propia joda loca en la que la Nancy se emborracha, Steve se pone pesado y Jonathan aparece calladito y, como quien no quiere la cosa, empieza a oficiar de tercero en discordia entre la parejita.

Fernando

Abba, 1976

Uno de los más grandes hits de ABBA y una canción que nos transporta a la nostálgica conversación de dos veteranos de guerra: “Había algo aquella noche, las estrellas brillaban, Fernando; brillaban para ti y para mí”. En un contexto nada que ver, el tema suena en la quinta temporada de Stranger Things en el preciso momento en el que la señora Wheeler, copita de blanco en mano, se dispone a darse un baño de burbujas que de pronto se verá interrumpido por los gritos de su pequeña hija.

The Way We Were

Barbra Streisand, 1973

Otra vez la señora Wheeler aparece lo más relajada con su novela romántica, su vino y su bañadera llena de espuma mientras sus hijes batallan contra peligros indecibles en un laboratorio lleno de monstruos. Estamos en el episodio noveno (y final) de la segunda temporada, suena este precioso tema (que ganó el Oscar a la mejor canción original de la película del mismo nombre, The Way We Were) y el musculoso Billy Hargrove toca el timbre de los Wheeler, un poco buscando su hermanita y un poco dando inicio a una irresistible tensión.


Runaway

Bon Jovi, 1983

Runaway se convirtió en el primer sencillo del álbum debut homónimo de la banda “hair metal” Bon Jovi, y en Stranger Things suena en el (ahora relevante) séptimo episodio de la segunda temporada, cuando Eleven se escapa de Hooper y su cabaña en el bosque para mandarse solita en colectivo a Chicago en búsqueda de su hermana perdida.

When It’s Cold I’d Like to Die

Moby, 1995

Una balada inquietante, una letra que habla de agotamiento emocional, definitivamente un tema de muerte: así podría describirse esta canción que atraviesa varios momentos clave de Stranger Things. Suena en la temporada uno (cuando Will casi se pierde, pero Hooper lo salva a la par recuerda la partida de su hijita Sara); y en la temporada 4 (cuando Eddie muere en El Otro Lado y Max casi muere, o directamente muere, pero Eleven al final la salva).

Heroes

Peter Gabriel, 2010

La que probablemente es la canción más famosa de David Bowie suena en Stranger Things en la versión de Peter Gabriel en momentos de particularísima tensión y emoción: en el tercer episodio de latemporada uno (cuando la policía de Hawkins cree haber encontrado el cuerpo sin vida de Will en el lago, y sus amigos espían el operativo completamente shockeados); y en el final de latemporada 3, cuando Eleven lee la charlita sobre los límites que le había escrito Hooper y, creyendo que él está muerto, se prepara para viajar junto a los Byers hacia la soleada California.

Who Wants to Live Forever

Queen, 1986

El tema que marcó la banda sonora original de la película Highlander suena promisoriamente en el trailer oficial de la quinta (¿y última?) temporada de Stranger Things, empujando hasta el límite el compilado de momentos épicos y dramáticos que, se supone, estarán dominando el final de la serie este 31 de diciembre.

jueves, 11 de abril de 2013

¿Por qué le dirán brutalismo?

Surgida del Movimiento Moderno, esta singular corriente arquitectónica dejó huellas monumentales en todo el mundo y también en Buenos Aires.

Buenos Aires es dueña de un patrimonio arquitectónico riquísimo que a veces, sin embargo, puede resultar desconcertante. El inagotable catálogo de fuentes de inspiración, sumado a nuestra propensión a relaborar los distintos estilos, dieron lugar a un perfil urbano que hoy no estaría mal calificar de "ecléctico". Es cierto que hay cientos de edificios que por sus formas, líneas y volúmenes llaman la atención, pero tampoco son tantos aquellos capaces de causar un impacto tan hondo, tan dramático, como el que hasta hoy siguen generando la Biblioteca Nacional y el ex Banco de Londres.

Tampoco es casual que ambas construcciones se inscriban en lo que se conoce como la corriente “brutalista”, un estilo que surgió del Movimiento Moderno y vivió su esplendor entre las décadas de 1950 y 1970, inspirándose más que nada en el trabajo de Le Corbusier y Mies van der Rohe. Las formas geométricas angulosas, las texturas rugosas y la honestidad constructiva caracterizaron esta tendencia que en la Argentina tuvo su principal referente en la figura de Clorindo Testa.

Esta denominación tiene su origen en el término francés “béton brût” (hormigón crudo), y fue el crítico británico Reyner Banham quien, en un artículo escrito en 1955 para la revista Architectural Review, se ocupó de precisar el concepto -que ya circulaba- designándolo ahora como “el nuevo brutalismo”. El propio Testa, no obstante, reniega del término. “No quiero decir que sea incorrecto –nos dijo en su momento- pero apenas se trata de una catalogación, jamás me molesté en averiguar qué es el brutalismo. En la Argentina siempre se trabajó muy bien el hormigón, ya desde la década del ’20, así que había conocimiento y experiencia en el tema. Si alguien quiere decir que la Biblioteca Nacional es un edificio brutalista, a mí no me importa. Y estoy seguro de que a Francisco Bullrich tampoco le hubiera importado. Que lo llamen como quieran”.

En la misma línea pareciera ir María Teresa Valcarce Labrador, profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, cuando señala en un ensayo de la publicación Cuaderno de Notas que el Nuevo Brutalismo, a diferencia de otros “ismos”, “fue un movimiento, o si se prefiere una 'actitud ante la arquitectura', que no tuvo un manifiesto, un documento fundacional, ni siquiera una declaración de intenciones inicial. De hecho, los primeros años de su andadura se podrían caracterizar por la vaguedad, tanto en lo referente a sus planteamientos como a los protagonistas y sus manifestaciones”. De todas formas, la docente va luego hilvanando allí las características enunciadas por Banham, entre las que sobresalen la legibilidad formal de la planta, la clara exhibición de la estructura y la valoración de los materiales por sus cualidades inherentes.

Entre otras expresiones del brutalismo se puede mencionar el conjunto de Park Hill en Sheffield, Gran Bretaña (construido entre 1957 y 1961); el instituto Marchiondi, de Milán, levantado en 1959,  y el Seagram Building de Nueva York, que data de 1958. Por otro lado, la impronta brutalista porteña no se agota en los edificios de Testa, sino que se advierte también en otros rincones de la ciudad. La Torre Dorrego, terminada en 1972 y proyectada por los arquitectos Luis Caffarini, Alfredo Joselevich y Alberto Ricur para viviendas de personal de la Fuerza Aérea, es un edificio de veras monumental, de hormigón a la vista con elementos de cierre metálico, lo que permite clasificarlo dentro de esta corriente.

¿Por qué no continuó habiendo edificios en esa línea? Según Clorindo Testa, simplemente sucede que “las cosas cambian”. “El edificio de 1750 es distinto al de 1800. Y el de 1800 es distinto al de 1900. Todo va cambiando, aunque nada impide que en algún momento puedan retomarse viejas ideas”, aseguró el arquitecto.

Si es cierto que la arquitectura se vuelve significativa a la hora de describir una cultura, el brutalismo no sólo ayudó a revitalizar el debate sobre las construcciones de posguerra, sino que además trajo un aire de esperanza a los principios que supieron cimentar la arquitectura moderna.

Afortunadamente, los resultados aún están a la vista. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Revolution post

En orden cronológico y aportando un sugerente rosario de interpretaciones, va un recorrido por los solistas y las bandas que se atrevieron a dedicar unos versos a la hermana más hermosa.

Revolution (The Beatles, 1968)
Son buenos estos chicos de Liverpool. Prometen. Sin embargo esta no pareciera ser una de sus mejores canciones, sobre todo porque al calor de un año tan efervescente como 1968 la letra pareciera decir algo así como: “de acuerdo, hagamos la revolución, pero mejor vayamos despacio ¿si?, sin que se note tanto tampoco. Y quizás hasta a algunas cosas podamos mantenerlas como están”. O sea: que más que revolucionario, el tema suena medio reformista. Pero no podemos pedirle peras al olmo tampoco: más allá de la calidad incuestionable de sus canciones, los Beatles no dejaron de ser a la vez una de las bandas más comerciales en toda la historia del rock mundial.

Revolution (Nina Simone, 1969)
Talentosísima, apasionada como pocas y conocida también por su lucha en el Movimiento por los Derechos Civiles, Eunice Kathleen Waymon (tal fue su nombre real) grabó a lo largo de su carrera varias canciones de tinte político, como "To Be Young", y  "Mississippi Goddam" (en respuesta al asesinato de Medgar Evers y al ataque terrorista a la iglesia de BirminghamAlabama, en 1963, por parte de supremacistas blancos y que se saldó con la muerte de cuatro nenas negras). Este tema en particular no tuvo demasiado éxito, y en un punto tal vez sea cierto que le falte cierta “fuerza revolucionaria”, especialmente cuando intercala la línea “it’s gonna be all right”, tan habitual en el siempre hueco discurso publicitario.  

The Old Revolution (Leonard Cohen, 1969)
Como artista completo que es (cantante, pero también poeta y novelista, incluso se ganó en 2011 el Príncipe de Asturias a las Letras), Cohen despliega en este tema una letra desgarradora y melancólica, aparentemente referida a ciertos sueños revolucionarios que con el paso del tiempo fueron quedando en la nada mientras el narrador “encuentra su lugar en la cadena”. Qué podemos decir al respecto: ojalá nunca nos suceda.

Children of the Revolution (T Rex, 1972)
El tema fue lanzado como un single, pero jamás llegó a ningún álbum de esta banda que puede catalogarse como la primera agrupación “glam rock” de la historia. En cuanto a la canción que nos ocupa, la letra parece ser bastante críptica: por un lado le dice al oyente que podrá hacer un montón de cosas -como “gritar y gritar” o incluso “derribar un avión en el medio de la lluvia”- y sin embargo jamás podrá “engañar a los hijos de la revolución”. ¿Será así? También habla en un momento de cierto paseo en Rolls Royce, lo cual tal vez esté refiriéndose a la hipocresía que a veces impera en el mundillo de la música, cuando por ejemplo se cantan letras “comprometidas”, pero por otro lado el nivel de vida de los artistas que las crean no se condice para nada con su contenido.

Revolution (Bob Marley and The Wailers, 1974)
En el ’74 Marley pasó gran parte de su tiempo trabajando en "Natty Dread", un álbum que incluyó canciones como "Talkin’ Blues", "No Woman No Cry", "Lively Up Yourself" y también "Revolution", que a decir verdad no aporta nada demasiado sensacional, más que frases sueltas  como “se necesita una revolución para llegar a una solución” o “nunca deje que un político le conceda un favor”. Todo bien Bob, pero con eso no hacemos nada.

Revolution Rock (The Clash, 1979)
Una banda fuera de serie y un tema que, hamacándose con soltura entre el rock y el reggae, es capaz de hacer saltar del asiento a cualquiera con un poquito de sangre en las venas. Pero al mismo tiempo hay que reconocer que la letra se aleja ya de cualquier tinte político para cantarle, simplemente, a cierta presunta revolución rockera que nos hará mover los pies en un verdadero “estado de shock”. La canción –como es de público conocimiento- fue grabada en estos pagos por los Fabulosos Cadillacs, quienes la incluyeron en su tercer álbum, "El ritmo mundial", de 1988. 

Viva la revolution (The Adicts, 1981)
Siguiendo en la línea del punk rock británico, pasamos ahora a esta banda cuyo aspecto más revolucionario es –quizás- una trayectoria de 37 años a lo largo de la cual supieron mantener los mismos miembros y una filosofía bastante coherente. El tema del que hablamos pertenece a "Songs of Praise", el primer disco que ellos mismos financiaron, grabaron y mezclaron en apenas 24 horas. La canción, desde luego, suena poderosa, en especial cuando alienta a “levantar la voz”, “levantar la bandera” y “aplastar los símbolos que hemos tenido hasta ahora”.

Cerca de la Revolución (Charly García, 1985)
Se sabe que “Charly” grabó en 1985 su tercer álbum de estudio como solista, "Piano Bar", y ahí mismo, entre hitazos como “Demoliendo hoteles”, “Promesas sobre el bidet”, “Raros peinados nuevos” y “No se va a llamar mi amor” metió esta canción escrita en el momento preciso en el que los argentinos recuperábamos la democracia. El tema arranca con cierta angustia y desconfianza (“¿Por qué no puedo amarte?”, “¿Por qué eres tan distante?”), aunque en el estribillo se ocupa de anticipar una eventual reconciliación: “Pero si insisto, yo sé muy bien te conseguiré”.

Talking bout Revolution (Tracy Chapman, 1988)
El último y mi favorito en la lista: un tema cuya autora e intérprete es esta hermosa estadounidense que arrancó a garabatear sus primeras canciones con apenas ocho años y más tarde, mientras estudiaba música en la universidad, se dedicó a cantar en bares y hasta en la calle. “Talking bout Revolution” es el primer corte de su primer álbum, y habla de una revolución que por ahora “suena como un susurro”, aunque de todas formas te recomienda “correr, correr, correr, correr”… sin explicar demasiado hacia dónde.

Quedan muchas pero muchas más, como “Revolution is my name” (Pantera); “Industrial Revolution” (Inmortal Technique); “Revolution” (P.O.D.); “Revolution” (The Veronicas); “Sort of Revolution” (Fink), “Revolution” (John Butler Trio) y dos “The Revolution”: una por Attack Attack y la otra por The Foxes. Y eso por mencionar solo algunas.

*****

Me gusta la revolución, me gusta esa palabra. Me gusta que la piensen y que le escriban canciones, me ciega de amor cuando alguien es capaz de pararse enfrente de un micrófono y decir: “Joder, necesitamos un cambio social”. Lo que no quiero es que una palabra tan preciosa se banalice. Por ejemplo: que un jabón para la ropa termine siendo “revolucionario”.

Pónganle la voz entonces los que saben cómo hacerlo, métanle guitarras y un piano y baterías, compónganle himnos y suéñenla, todo junto si quieren, pero en el medio de la fiesta, mientras cantamos y bailamos, no nos olvidemos de que de una vez, más temprano que tarde, deberíamos ponernos de acuerdo y empezar a hacerla. 

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Te suena California?

Un repaso cronológico por las canciones que evocaron esta tierra dorada en el sonido de guitarras deliciosas y una sucesión de imágenes de playas, rubias pulposas y algún que otro sueño roto. Un track list ideal para un viaje por la costa del Pacífico.

‘California Sun’ (1964, The Rivieras)
La canción fue grabada por primera vez en 1961 por Joe Jones, pero fueron los Rivieras quienes la convirtieron en un superéxito veraniego, más allá de que estos chicos eran en realidad de Indiana y por lo menos hasta ese momento no habían tomado contacto con ‘the warm California sun’. Es cierto que su interpretación tiene un saborcito difícil de imitar, pero igual desde aquí nos quedamos con el cover que en 1977 hicieron Los Ramones, quienes con su registro simple y todo versionaban con una soltura y naturalidad envidiables, rescatando además unos clásicos estupendos a los que siempre sacaban partido.

‘California Girls’ (1965, Beach Boys)
Qué banda los Beach Boys. En la primera mitad de los ’60 fue por lejos la más representativa del estilo de vida californiano, así como también de la música y la cultura surf. Integrada en un principio por los hermanos Wilson (Brian, Dennis y Carl), a la formación se sumó primero un primo (Mike Love), luego un compañero de estudio de Brian (Al Jardine) y más tarde Bruce Johnston. El padre de los Wilson -un tal ‘Murry’- era un compositor frustrado al que le gustaba dárselas del inventor del grupo, aunque en realidad era un violento maltratador que siempre estaba dirigiendo a sus hijos unas críticas despiadadas. La madre, Audree Korthof, tendía a desentenderse de la pesadilla tomando vodka, y hasta donde se sabe jamás discutió una orden de su marido. Tal vez parte de ese esquema ‘padre autoritario-madre negadora’ haya influido en el hecho de que, en pleno éxito de la banda, Brian comenzara a escuchar voces dentro de su cabeza y sufrir ataques de pánico. Al principio buscó parar la ansiedad fumando marihuana, pero los efectos fueron más bien los contrarios, hasta que una noche 1965 decidió probar con otra cosa: el LSD. Tras la ingesta el músico llegó corriendo a un dormitorio y se ocultó bajo una almohada, gritando: ‘¡tengo miedo de mi mamá!, ¡tengo miedo de mi papá!’. Luego se levantó, dijo algo así como: ‘oia, esto es bastante bueno’, se dirigió a un piano y comenzó a tocar las notas de ‘California girls’, que al día siguiente terminó junto a Mike Love. Con sus problemitas y todo Brian fue una verdadera máquina musical, que entre los 19 y los 24 años dirigió, compuso, arregló, cantó, tocó y produjo 41 discos sencillos y 12 elepés, casi todos convertidos luego en grandes éxitos.

‘California Dreamin’ (1965, The Mamas and the Papas)
Considerada una de las canciones más representativas de los ’60, ‘California Dreamin’ fue escrita por John y Michelle Philips mientras vivían en Nueva York, inspirándose en la nostalgia de Michelle por su tierra natal. El tema se transformó en el primer gran éxito de este grupo folk pop, uno de los pocos –tal vez junto a The Beach Boys y The Byrds- capaces de mantener su éxito durante la llamada ‘invasión británica’. La letra parece escrita en pleno invierno neoyorkino, uno de esos días en los que a uno se le cruzan por la cabeza ideas como ‘qué seguro y tibio me sentiría si estuviera en LA’.

‘California’ (1971, Joni Mitchell)
Un tema adorable cuya autora es esta también adorable cantante y pintora canadiense. En la canción Mitchell reconoce extrañar al ‘Golden State’ como si fuera su propio hogar, tal vez porque California supo encarnar un ideal libertario que flameó en los sueños de toda una generación. Su letra atípica y compleja (como lo son casi todas las letras de Joni) se combina con una melodía dulce y melancólica. Un caramelo para almas sensibles.

‘Going to California’ (1971, Led Zeppelin)
Es la penúltima canción de su cuarto álbum de estudio, ‘Led Zeppelin IV’ y –hablando de Roma- fue dedicada a Joni Mitchell, a quien tanto Jimmy Page como Robert Plant profesaban una profunda admiración. Su estilo bien folklórico se amalgama de maravillas con la inconfundible voz de Plant, la guitarra acústica de Page y la mandolina de John Paul Jones. Pura belleza rockera.

‘Back to California’ (1971, Carole King)
‘So won't you carry me back to California/I've been on the road too long/ take me to the west coast, daddy/and let me be where I belong’, entonaba la dulce voz de Carole King desde su tercer album, ‘Music’. Si bien tuvo su mayor éxito como intérprete en la primera mitad de los ’70, King fue en realidad una compositora de éxito desde mucho antes y lo siguió siendo mucho después, con hitazos como ‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’ y ‘The Loco-Motion’, por mencionar solo algunos. En este tema –que desde aquí nos suena bien ‘rutero’- la artista de Brooklyn hace gala de su estilo setentero y seductor.

‘Hotel California’ (1976, Eagles)
Su preciosa introducción resulta inconfundible, y no por nada su solo de guitarra aparece en el octavo puesto de los mejores solos de la Guitar Magazine pero, ¿de qué habla en realidad ‘Hotel California’? La letra es de lo más misteriosa y menciona desde la adicción a las drogas hasta la misma muerte, incluyendo además peligros, tentaciones y la siempre fugaz naturaleza de la fama, entre relaciones turbulentas y el inevitable fin del amor, todo en el marco de un perturbador hotel en el que el viajero/narrador decide hacer un alto. La canción sería a lo largo de los años presa de decenas de covers, como es el caso de esta versión de los Gipsy Kings que suena en un tramo de Big Lebowski, amén de que el ‘Dude’ termina despotricando más tarde contra los ‘fukin Eagles’.

‘Floodin in California’ (1983, Albert King)
Era claro que en esta lista no iba faltar el blues, y aquí lo traemos de la mano de un músico enorme que de chico arrancó cantando en los campos de algodón de Mississippi y terminó reconocido como uno de los ‘Tres Reyes del Blues a la guitarra’, junto a B.B. King y Freddie King. No sabemos exactamente a qué inundación se refiere este poderoso tema, pero claramente lamenta que ‘la lluvia no para’ mientras King intercala unos solos punzantes de su Gibson Flying V.

‘California Sunset’ (1984, Neil Young)
Desde acá lo bancamos a Neil Young cuando rumbea para el lado del country, y por eso rescatamos esta canción desde su disco ‘Old ways’, al que también se sumaron Willie Nelson y Waylon Jennings. Young es en realidad oriundo de Canadá, pero ya de muy joven se mudó a California, y de hecho allí sigue viviendo en un rancho de La Honda.

‘I remember California’ (1988, R.E.M.)
Gran banda R.E.M, virtuoso guitarrista Peter Buck y alto pelado Michael Stipe, aunque este tema en particular (décimo track de su álbum, ‘Green’) no termina de resultarnos demasiado significativo. Que el propio lector decida.

‘Californication’ (1999, Red Hot Chili Peppers)
Californianos hasta la médula y considerados los inventores del punk funk, los Red Hot no podían seguir eludiendo a su tierra natal, y así fue que decidieron ‘homenajearla’ en su séptimo álbum de estudio, el más comercial de la banda. ‘Californication’ (el disco) incorporó varias insinuaciones sexuales e introdujo también la muerte, el suicidio y las drogas, cuestiones por demás entrañables al mundillo del rock. Pero California volvería a aparecer años después en el primer track de ´Stadium Arcadium’, titulado ‘Dani California’. La canción -que se lanzó a través de un video que hace una cronología de la evolución del rock- cuenta la historia de una chica muy pobre de Mississippi que se hace ladrona de bancos y muere estando embarazada. El personaje había aparecido ya en una estrofa de ‘Californication’: ‘A teenage bride with a baby inside getting high on information’ (una novia adolescente embarazada consiguiendo información para drogarse). Un tremendo dramón para el que la melodía resulta quizás demasiado festiva.  

‘California’ (2004, Lenny Kravitz)
Leonard Albert ‘Lenny’ Kravitz no es simplemente un cantante popular: es un compositor, multi-instrumentista y productor que, además de hacer la voz principal y las de apoyo de sus temas, suele tocar él mismo todas las guitarras, bajo, batería, teclados y percusión cada vez que graba. Todo un laburante que en esta canción, aparentemente, expresa sus propios sentimientos tras mudarse a California.

‘Fuck California’ (2004, The Presidents of the United States of America)
Más conocidos como ‘The Presidents’ (o directamente ‘PUSA’) esta banda de rock alternativo o ‘pop punk’ se caracteriza por sus letras humorísticas, en contraposición con la ‘protesta’ que en general suele asociarse al estereotipo punk. En este tema, sin ir más lejos, proponen una verdadera balacera de puteadas que gritan ‘Fuck California’, ‘Fuck San Francisco’, ‘Fuck San Bernardino’ ‘Fuck Santa Cruz’ y hasta ‘Fuck Winona Ryder’.

‘California on my mind’ (2009, Wild Light)
‘A la mierda con hoy, a la mierda con San Francisco, a la mierda con California’, reza la letra de esta canción haciendo gala de una sutileza finísima. El tema proviene del único disco que hasta ahora lanzó la banda (titulado ‘Adult Nights’) y el mensaje suena desde luego bastante furioso, de hecho el propio vocalista del grupo, Tim Kyle, reconoció en una entrevista haberlo escrito ‘durante un mal día’. No será el tema del año pero sí se deja escuchar, y por momentos la voz de Kyle cabalga con una gran elegancia sobre un potente enredo de armónicas y guitarras. Sugerimos que usted mismo lo pruebe. 

‘California King Bed’ (2010, Rihanna)
Si bien no se trata de un estilo musical que en particular nos conmueva, tampoco se puede negar que algo tendrá esta barbadense de veinticinco años que no para de meter hit tras hit en los ránkings del mundo. De todas formas la incluimos, porque en este blog somos democráticos.

‘California Gurls’ (2010, Katy Perry)
La situación es parecida a la de la canción anterior: se trata de una chica que no nos encanta, pero su capacidad de generar hits es tan apabullante que uno no puede más que rendirse ante la evidencia de que algo extraordinario deberá tener. Hubo sí una canción, ‘Hot N’ Cold’, que en un principio pareció tocarnos cierta fibra, pero todo terminó cuando la publicidad arruinó la magia, tal como les pasó a tantos otros temas prometedores. Yendo al grano: desde su tercer álbum de estudio, ‘Teenage Dream’, lo que sigue se llama ‘California Gurls’ y cuenta con la invalorable participación del rapero Snoop Dog.

‘California 37’ (2012, Train)
Famosos por su megahit ‘Hey Soul Sister’ (quemado también por un comercial), esta banda de San Francisco es calificada por los compañeros de All Music como unos de los ‘baladistas’ más populares de los últimos tiempos. ‘California 37’ es su sexto álbum de estudio, cuyo noveno track homónimo aquí presentamos.  

‘California’ (2012, Delta Spirit)
Delta Spirit se ha venido caracterizando por combinar instrumentos no convencionales y desarrollar sus temas mediante el instrumentalismo y la espiritualidad, basándose en una serie de composiciones que se balancean entre el rock y el soul. Esta canción de su tercer álbum de estudio (a nuestro entender, olvidable) propone así y todo algo tan inteligente como: ‘Quiero que te mudes a California por ti/ quiero que encuentres todo lo que tu corazón necesita/quiero que te mudes a California por ti/pero no por mi’.

‘Queen Of California’ (2012, John Mayer)
‘Born and Raised es un disco reflexivo y melodioso que aleja a Jouhn Mayer de su paso fugaz por el estrellato de Hollywood y los escándalos amorosos (Jennifer Aniston, Taylor Swift), y lo acerca más al estilo de los singers/songwriters de los setentas, como si estuviera tras los pasos de Neil Young’, escriben con conocimiento de causa desde nuestro blog amigo Malbec&Blues. En suma: ‘Queen of California’ es un tema con agradables armonías en la guitarra en el que este joven artista criado en Connecticut relata con cierto tono triste cómo sus sueños ‘ya no son lo que eran’. Para tener en cuenta.

‘Cruising California’ (2012, The Offspring)
Hasta los fans más acérrimos de la banda aseguran que la canción es tan mala (más precisamente, tan ‘corny’), que no puede ser más que un chiste. Y hay que decir que la letra suena bastante pava, aunque la melodía no es tan horrible y al final termina resultando pegadiza. Como sea: somos muchos los que, por diversos motivos, les tenemos cariño a estos punkitos del Orange County, así que con ellos nos despedimos de este tour.

Hasta la próxima.